La Navidad, esa época del año que, por su carácter invernal, se vuelve propicia para la reflexión. Un momento en el que, al menos en el hemisferio norte, solemos replantearnos muchos aspectos de nuestras vidas: las tradiciones y culturas, las experiencias, cuál ha sido nuestro consumo y si estamos siendo sostenibles, la dieta, o el equilibrio entre salud, bienestar y trabajo. También, si hemos cumplido con nuestras metas anuales, cuál es nuestra conexión con la comunidad, la manera en la que estamos conduciendo nuestras relaciones, nuestro estilo de vida y si nos guiamos por los valores en los que confiamos y consideramos imprescindibles. Sin embargo, en todos estos pensamientos que nos pasan por la cabeza, ¿nos hemos planteado qué le piden los y las jóvenes al año 2025? ¿Cuáles son ahora los valores de la juventud?
Precisamente por ello, hemos invitado a charlar en Análisis y Debate a Francisco Javier Elzo Imáz, catedrático emérito de la Universidad de Deusto y miembro asesor de Fad Juventud, para hablar de los valores juveniles en la actualidad:
Parece que en todas las épocas hay un patrón que dice que las personas jóvenes tienen menos valores que antes. El propio Platón [1], poniéndolo en palabras de Sócrates, ya lo mencionaba. Ahora se dice que la juventud “no tiene valores”. ¿Es la misma historia de siempre?
Para responder hay que definir dos maneras de entender los valores desde una perspectiva sociológica. Un primer criterio para definir el concepto de valor supone pensar a qué cosas damos más importancia en la vida: si al dinero, al amor, a la diversión, a tener éxito o a conseguir un matrimonio que funcione muy bien. El segundo criterio se refiere a qué tipo de acciones justificamos o rechazamos. Por ejemplo, ante el divorcio, la pena de muerte o la tortura para obtener una información fundamental. Por otra parte, evidentemente, los valores surgen en un contexto determinado, salvo que se trate de generalidades. Es decir, según el contexto, puedo considerar prioritario un valor u otro.
Entonces, ¿han cambiado los valores? Pues sí, han cambiado en el sentido fundamental de que los valores se han acomodado a la sociedad en la que vivimos. Cuando España vivió una crisis muy grande de pobreza, el valor fundamental era lograr un nivel de vida normal. Se llegó a decir “pan todos los días”. Por poner otro ejemplo, cuando termina el periodo franquista con la muerte de Franco en 1975 y comienza la Transición, un valor fundamental era la libertad. Si pensamos en ello, hoy en día los mayores problemas son de otro calado, básicamente de tipo económico.
¿Qué diferencias clave ha observado entre los valores y creencias de la juventud actual y la de décadas anteriores? ¿Cree que los valores de la juventud han cambiado con la pandemia?
Hay muchos analistas que comentan que la pandemia ha modificado los valores, que hemos aceptado o reconocido el riesgo al que estamos expuestos y que nos puede pasar cualquier cosa, como que un “bichito” haya dado la vuelta al mundo. Eso es verdad, pero yo no creo que la pandemia haya cambiado tanto los valores. Opino, sin embargo, que lo que hemos hecho es adaptarnos a nuevas circunstancias después de la pandemia, que no es lo mismo que cambiar.
Basándonos en las investigaciones que hizo con Fad Juventud y la Fundación Santa María [2], así como en un artículo suyo para la Universidad de Deusto, ¿cuáles son los valores dominantes que guían a los y las jóvenes en la actualidad?
Si pienso en el ahora de las personas jóvenes de toda España, y se tiene en cuenta el término valor entendido como “cosas que se desean” o como “objetivos prioritarios en la vida”, para la juventud es un valor fundamental encontrar un empleo en el que, de alguna manera, pueda realizarse. La juventud actual, a diferencia de otras generaciones anteriores, no acepta cualquier empleo. Un joven, si tiene alguna formación, normalmente exige que sea un trabajo en el que, además de ganarse la vida, pueda hacer cosas que le resulten de interés. Por eso hay una demanda de empleo de calidad. Calidad significa en este caso disfrutar del tiempo libre y que las horas dedicadas al empleo valgan la pena.
Después, quizá yo voy a sorprender con esto, pero la juventud, al menos la que yo estudié con más ahínco y cuidado, valoraba muy positivamente la honradez, no engañar. Valoraban que se pagaran los impuestos, no marcharse de un bar sin pagar lo que se había tomado, etc. Detestaban a las personas que se enriquecían de forma inapropiada e injusta. Creo que eso sigue siendo un valor importante hoy en día. Evidentemente, hay jóvenes y jóvenes. Es decir, la juventud no es una categoría homogénea y no todos los jóvenes son iguales; por eso se habla de tipologías de jóvenes.
Además, los y las jóvenes conceden mucha importancia a lograr una pareja estable. Distinguen muy bien lo que es una pareja ocasional, con la que pueden tener una relación íntima, de una persona con la cual quieren compartir la vida. Lo que les cuesta es que la sociedad les pide que sea un compromiso para siempre, pero eso en realidad no se cumple. De hecho, en España, más de uno de cada dos matrimonios se rompe [3].
Otro valor positivo es que la juventud española, comparativamente con los y las jóvenes de otros países de Europa, es tolerante, acepta al diferente. Eso lo sabemos porque, desde el año 79, estamos haciendo la pregunta: “¿A qué personas no te gustaría tener como vecino?” en la Encuesta Europea de Valores.
Si tuviese que escoger, ¿cuál o cuáles son los discursos dominantes juveniles sobre sus valores?
El discurso dominante para el conjunto de la sociedad es ciertamente el dinero, que equivale a la disponibilidad de recursos para poder hacer una cosa u otra. Pero a la franja joven el dinero no le importa tanto. A ellos y ellas les importa más la perspectiva que tienen: si van a dar con una pareja estable, si van a encontrar un trabajo que responda a sus deseos y que les guste. No obstante, viven en una sociedad en la que el primer valor es el dinero, y a través del dinero se encuentra todo lo demás. De hecho, a veces llegan a final de mes gracias a la ayuda de las familias y las comunidades. Por tanto, el factor económico es fundamental.
Luego, para la población adulta, y a medida que se van haciendo mayores, es esencial la salud. En ese sentido, es muy importante cuál sea el sistema sanitario.
Entonces, ¿qué papel juegan las familias y las comunidades locales en esa transmisión de valores y creencias a los y las jóvenes?
Pues yo diría que ahora las familias y las comunidades influyen menos que antes, porque creo que vivimos una crisis de valores. ¿Qué quiere decir la palabra “crisis”? Discernimiento de valores. Y hay crisis de valores cuando hay un cambio. Entonces, en la Transición política española no había esa crisis de valores porque se sabía muy bien qué era lo que hacía falta: libertad, básicamente.
En este momento, en el que hemos alcanzado un buen nivel de vida… Ojo, no me olvido de que hay gente que anda mal de dinero y que tiene dificultades para pagarse un piso. Ahora bien, no hay que olvidar que en el presente existen muchos elementos de ayuda para las personas con necesidades primarias. En ese sentido, la familia es clave.
Si es una familia relativamente cohesionada, sin la menor duda juega un papel fundamental como factor socializador en la edad infantil, hasta aproximadamente los 10 años. Es en esa etapa cuando los niños y las niñas todavía no tienen formado su esquema mental ni su forma de entender las cosas. En ese momento aceptan normalmente lo que les dicen sus padres.
Si, por el contrario, es una familia que se lleva mal entre sí (que son las menos, tanto antes como ahora), no hay transmisión de valores o incluso se transmiten contravalores: hacer lo contrario de lo que los padres indican. O, por ejemplo, si se trata de una familia con muchos recursos, en la que los padres prácticamente no están con sus hijos porque cuentan con mucha ayuda doméstica, la influencia de los padres es mínima. O sea, usted puede tener una familia burguesa en el sentido técnico del término, y esa familia no va a educar a sus jóvenes.
Respecto a esto, no puedo olvidar una pequeña anécdota: Hace trece años fui a una conferencia en una localidad importante de España. La conferencia la pagaba un alto cargo del banco. Después me invitaron a cenar y, a solas con el director, me dijo: “Mire, yo hago todo lo que puedo por mis hijos. Por mi trabajo no puedo dedicarles mucho tiempo, pero les he pagado el mejor colegio. En casa tienen una persona que los ayuda todo el tiempo. Y, aun así, tengo la impresión de que mis hijos se me escapan, que no soy capaz de entrar en contacto con ellos. ¿Qué cree usted que debo hacer ahora?”. La respuesta era muy clara: dedíqueles más tiempo. Calcule de otra manera lo que va a hacer en las ocho horas de trabajo e invierta alguna hora en su familia. Esto lo he visto bastante a menudo en personas con muchos recursos.

¿Educar y educar en valores para usted es la misma cosa [4]?
Hace bastantes años trabajé construyendo un barrio de Bilbao que se llama Uretamendi. Me acuerdo de un problema muy serio con las familias más pobres de las chabolas: vivían robando. Estas personas enseñaban a sus hijos e hijas a robar y a evitar que les pillaran. Educaban con esos valores: el de la rapiña, el de ser listo, el de ser capaz de engañar y coger cosas de una tienda o de donde fuera. Por eso, educar sin valores no es posible. Se puede educar en contravalores, con valores negativos.
Aparte de no educar en contravalores, ¿cuál es la labor de la educación en la construcción de valores?
Básicamente, transmitir unos valores que nos ayuden a orientarnos y centrarnos en la vida, a ser capaces de tomar decisiones. No se trata solamente de transmitirles lo que está bien y lo que está mal, que me parece muy importante, sino de educarles en lo que yo llamo “la estructura psicológica de la persona”. Para que la joven o el joven sea capaz de afrontar las dificultades que puedan encontrar en su vida cotidiana. En ese sentido, la educación en valores es clave, no solamente desde el punto de vista ideológico, sino también desde la formación integral de la persona.
Hablando de educación, ¿qué papel juegan las redes sociales o los influencers (figuras públicas) en la percepción de la juventud sobre temas sociales, políticos y éticos?
Observo que las redes sociales están teniendo una importancia muy grande. En el último estudio que realizamos, entre 2018 y 2019, ya aparecía esta tendencia. ¿Qué hay que hacer en ese momento? A mí me parece que una asignatura fundamental en la enseñanza de las generaciones jóvenes es que aprendan a “leer” Internet; enseñarles a saber cómo enfrentarse y afrontar todo el canal de información, estímulos y juicios de valor que provienen de la red. Hace falta un control sobre lo que ven.
¿De qué manera la globalización cultural ha influido en los valores de las personas jóvenes?
Ha influido más en las partes del mundo que tienen un nivel de vida alto, entre las que está España. Si usted va a una tribu africana, es posible que no reciban todos los estímulos que recibe un joven en España a través de los medios de comunicación. Sin embargo, la juventud cada vez ve menos televisión y oye menos radio. Cada vez más se socializa en redes sociales, en grupos de amigos y en la escuela. Teniendo en cuenta esto, creo que a los y las jóvenes no les va a importar tanto la globalización porque la perciben como parte de su vida real. Si les gusta el fútbol, por ejemplo, se darán cuenta de que España juega con prácticamente todo el mundo.
¿Qué opina de la denominación de la Generación Z como la “generación de cristal”? ¿Es verdad que es una generación especialmente sensible, creativa, incomprendida y que tiene dificultades para comunicarse?
Yo creo que la Generación Click es, en mi opinión, la denominación más acertada. La juventud europea está conectada a través de un clic, de un ordenador o de su móvil. Mi nieta mayor tiene diez años, y desde los ocho o nueve ya pedía un móvil. La juventud actual, en cuanto tiene un móvil, ya está conectada con el resto del mundo. Pero se conecta básicamente con sus amigas y amigos. Por esta razón insisto en educar sobre el uso del móvil, ya que es un elemento esencial que los más jóvenes acabarán teniendo.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las personas jóvenes hoy en día para desarrollar su propio sistema de creencias y valores en esta sociedad?
El principal desafío, ahora y siempre, ha sido y será la formación de una persona autónoma y responsable. ¿Y eso cómo se hace? Mediante la educación, que tiene varios agentes. Uno de los más importantes es la escuela.
He dado muchas conferencias en Barcelona y recuerdo que había un problema porque las personas de la zona podían mandar a sus hijos o hijas a un centro que estuviera en su barrio. Algo similar ocurre en San Sebastián. Entonces había familias que se mudaban de barrio porque en otro había un centro que les gustaba más. La idea de que los padres puedan escoger el centro más cercano a sus puntos de vista es un argumento muy válido, aunque soy consciente de que esto puede generar sesgos: las familias más ricas y mejor formadas suelen vivir en los mejores barrios, donde habrá también mejores centros.
BIBLIOGRAFÍA
[1] Platón. (2008). Protágoras (J. L. M. Rivas, Trad.). Editorial Gredos. (Trabajo original publicado en el año 380 a.C.)
[2] Elzo, Javier, Megías, Eusebio, Ballesteros Guerra, Juan Carlos, Rodríguez Felipe, Miguel Ángel, & Sanmartin Ortí, Anna. (2014). Jóvenes y valores (I). Un ensayo de tipología. Madrid: Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, Fad Juventud.
[3] Leguina Herrán, J. 2024. El divorcio en España. Madrid: Observatorio Demográfico de CEU-CEFAS. ISBN: 978-84-19976-19-2.
[4] Instituto de la Juventud de España. Sondeo de Opinión y Situación de la Gente Joven. (2014, noviembre). Jóvenes, valores y ciudadanía: Sondeo de opinión 2014 (2ª encuesta).

LA CANCIÓN SIGUE SIENDO LA MISMA
Cuando cantarla es callar, entrar es quedarse afuera, unir es separar y actuar es ser espectador.
“No sólo hay que mirar la Luna y el dedo que la señala, sino también, a la otra mano que intenta robar la cartera”
¿Qué se diría de alguien que ejecuta la fuerza bruta, el engaño y la corrupción para gobernar un jardín de infantes?
¿Qué códigos comunicativos se preservan en ese tipo de molde?
De una aberrante separación sobreviene la inercia de una lógica unión de lo inocente y lo perverso, lo femenino y masculino, configurándose así una quimera que posee un particular lenguaje de carencia y desmesura, péndulo carcelario entre represión y liberación que juega por la noche y el día. Una afectación en el núcleo familiar que condiciona las relaciones y organización del cuerpo y mente social.
“En la oscuridad, cualquier luz es suficiente, sin embargo una polilla podría dirigirse hacia una equivocada”
Los adultos se acostumbran, pero qué escucharían de sus niños.
¿Dónde empieza y en dónde termina el jardín de infantes en realidad?
Otros preguntarán, cuándo…
La estupidez, no sólo puede ser correcta, distinguida, refinada, reconocida, premiada y asimilada, andar bien vestida y ser ilustrada, también puede viajar en carreta o a la velocidad de la luz o estár en más de un sitio al mismo tiempo.
La estupidez cuántica no escapa a la relatividad en dónde se convierte en infinita, porque allí fue engendrada. Y fue el cómico y cósmico, Albert Einstein, el que descubrió que su engaño se desvanece cuando su masa es cero.
El producto y resultado de una fábrica, es lo que es, no puede ser algo más del propósito para lo que fue programado. Y en ella trabaja mucha gente que la confunde con La Vida, siendo simple teatro. Lucro en el defecto y la resiliencia en la virtud, se hermanan y establecen “la normalidad” en la cadena de montaje de la empresa.
El resultado del adiestramiento con premios y castigos es convertir al premio en no ser castigado, asegurando la mínima ventaja. Consecuentemente, ninguna persona es ajena a los efectos de la descomunicación. Aunque se adapte y compense el defecto y se terciarice la responsabilidad, la realidad terminará tocando a cada puerta dejando en evidencia el principio de armonía. Las señales son inequívocas, las virtudes y defectos nunca mienten, el dolor y sufrimiento siempre tienen razón.
¿Quién escribe el guión?
Unos miran hacia la pantalla de cine y dicen, ¡es sólo ficción! y cuando le dan la espalda hablan seriamente de realidad, de un show por el que también han pagado, pagan y pagarán.
Éste dilema se soluciona dándose cuenta quién queda de un lado y quién del otro, y del qué, que se lleva a cuestas y el que se debe dejar.
Pero…
¿Quién es el intermediario, ese extraño relator que cuenta lo que sucedió y sucederá, y lo que nunca ocurrirá oculto en su silencio?
Es una encrucijada interesante, pero si nos adentramos al inframundo griego del defecto, nos remitirá al cercano mito de Jesús en su crucifixión. El ritual del sacrificio de la verdad, la libertad, el amor y la justicia, de la vida, que justifica al verdugo, al que se le transfiere ilusoriamente una responsabilidad que regresa mas temprano que tarde a cobrar la cuenta y el que se posiciona como agente evolutivo o azote divino autorizado. Y por el otro lado nos encontramos con su resurrección en virtud, Cristo, una refrescante consciencia renacida lógicamente en el mismo cuerpo, que observa y comprende el fenómeno de la cruz y ficción.
“La frustración del iniciado ante la creída e inalcanzable perfección es la que se rinde ante el mas fuerte, la seductora muerte, y con ello adorar al intermediario, el que tiene el poder de matar y de su amenaza.
Nadie luchó, lucha ni luchará por su vida mientras no muera la apariencia, como bien dice el manual”
Sin embargo, ésta historia comienza una ficción antes, con la de un paraíso perdido y secuestrado llamado Dios, luego Estado, y ahora “I.A.”, con la promesa de regreso hacia la tierra prometida, que es un muro de los lamentos.
“Cuando la esperanza es lo último que queda, ya no hay miedo a esperar o de esperar la amenaza, y se la devuelve al baúl de los recuerdos para cuando se la necesite en primer lugar”
Un mito conserva una condición existencial que puede ser una cárcel en la relatividad del defecto o bien un ejercicio para la virtud. Es un sedimento, símbolo, contenedor, artefacto y vehículo de consciencia, como lo son las palabras, geometrías, matemáticas y sistemas, ajustados al desarrollo de consciencia.
Por eso la vida es cuento y la palabra ficción, y nos encantan sean bellos o de horror, pero mucho más vivirlos y compartirlos.
La mecánica es la misma durante el tránsito o éxodo desde la sensación de ausencia hasta la presencia de consciencia. Los sueños de ausencia, claman por los de presencia, necesitando a los que lleven a su destino. Y en el puente aparece el intermediario que bien cobra o paga según se requiera. Es el genio de la lámpara que vende infinitos e insoportables futuros llamados deuda, que embargan presentes para enterrar pasados y así alimentar el bucle de un autónomo circuito. Innumerables rayos simulan movimiento en su periferia, que hacen decir es cierto, es realidad, olvidando el centro desde donde parten.
Los puentes del defecto nunca unen nada porque su objetivo es aislar en la medida y convertirla en la única y verdadera, expulsando lo que sobra hacia el laberíntico misterio.
El error se conserva en la memoria junto con su bastón adaptativo y compensatorio, que oculta un defecto represor de una virtud desfogada condicionalmente. Y es en el ritual de liberación, en dónde en confusión, el cliente, en su impulso natural a la desobediencia ante la imposición de una regla que protege a la autoridad y dueño con la cual lo subyuga, tiende a una transgresión, no hacia el látigo “divino”, sino en una agresión en trance contra su propia consciencia, bajo el estigma y péndulo lógico de víctima y victimario, inferior y superior. Es en el aprendizaje, la repetición como purga, tiene su función y lógica hasta lograr la integración de lo despojado forzadamente.
“Un puente se construye de una sola manera, ¡bien!”
El principio creativo no se hace esperar, el núcleo familiar requiere un mínimo de dos para dar a luz un hijo.
“La luz y los ojos tienen sentido siendo uno, la vista, y su fruto en lo observado. Los ojos de vida ven vida y los de muerte lo suyo. Mientras cuerpo y mente es en la carne y su fruto en lo amado, un reflejo del espíritu. Odiar amar o amar odiar, es lo mismo en la sombra”
El (1;1); (1;0); (0;1) y (0;0), recrean el presente en el equilibrio de los polos, pasado en el retorno a la esencia, futuro en el avance trascendente y silencio del todo en la nada. No hay contradicción.
Sin embargo se simula una cuando existe conflicto entre los polos. Cuánto más pequeño el mundo resultante, más intenso y efectivo el infierno, estado y estructura temporal en dónde igualmente se aplican los mismos principios vitales y su magna pero condicionada abundancia.
En la dualidad del defecto, se encuentra la mafia de los autoelegidos en el lado bueno cedido, mientras del otro los auto expulsados, los esclavos.
El Angel, Rey y Soberano, es el que custodia el reino con su espada de fuego, de hierro y antivirus.
Mapa amo; territorio esclavo. La ficción es a su teatro, la interferencia a su intervención, la simulación en su simulacro. Su sistema de control es un conjunto de círculos de poder concéntricos que aparentan estár desvinculados unos de otros.
Los oficiales juegan a favor de los intereses de la empresa, mientras los opositores en contra, de lo que se interpone a esos intereses. Mientras los que brillan suelen ser captados para arrear a los incautos hacia el templo en donde sepultan la verdad. Sectas individualistas y colectivistas bailan al mismo son.
El arquetipo “amo y esclavo” son extremos de una misma vara o cuerda disonante. En el medio, ficciones fantásticas, legales y técnicas conforman la imaginaria frontera y manto de impunidad, un can Cerbero que muchos llaman verdad, acuñados con libros sagrados, constituciones y softwares. Todo es perfecto hasta que no. Básica y consecuentemente, lo que se desea, sueña, piensa, dice y hace puede ser usado en contra del cliente y en favor de la empresa.
El amo parasita el sistema aprovechándose del proceso del desarrollo natural y apropiándose de los resultados de la virtud y el defecto en el gobierno de la carencia, utilizando el símbolo de la verdad como instrumento. Pero es un esclavo mas al estar obligado a sostener la consciencia ideal y relativa dónde brillan en la mediocridad, en su intento de llenar el vacío con lo superfluo.
Por eso suplen su carencia con la fuerza bruta, el engaño y la corrupción, que muchos creen y llaman inteligencia.
El matrimonio confunde el desarrollo de su consciencia con la sofisticación de su simbólico artificio físico y virtual que los ordena, al que delegan toda su responsabilidad.
“A las tonterías, por ser tontas no se les presta atención, sólo cuando comienzan a dar cosquillas o comezón, y luego al hacer daño es cuando se les llama problema y sin falta aparece un veloz carro de bomberos que siempre llega tarde, cuando ya se ha cosechado y cumplida la misión”
Ningún iniciado, cliente, paciente, consumidor o creyente elige al presidente, papa o rey, tampoco al director, juez, gerente, pastor ni general, y menos al dueño de la tierra, del dinero o de la empresa en donde trabaja, pero es más entretenido creer que si, jugando en un carrusel movilizado por una montaña rusa de sensaciones. Un circo, teatro y casino donde la casa siempre gana.
El contrato es entre el uno y los ceros detrás de él. Unos saben, deciden y mandan, y otros ignoran, obedecen y se adaptan. A cada parte le corresponde lo suyo, su administración y refugio.
La libertad condicional es al amor condicional y se comercia en el permiso como derecho, en donde el pez grande termina devorando al pequeño.
“Roma, el mal mayor y menor beben de una misma fuente, en cambio Amor, sólo hay uno”
El amor es ciego y siempre jura eternidad en el matrimonio con la apariencia, sin embargo en la separación se quedará con lo amado.
Por eso el cornudo es el último en enterarse pero el primero en saberlo.
Más allá de la dictadura, sea una democrática, militar, teocrática, monárquica, tecnocrática o un pentágono de ellas, la humanidad avanza y siempre prevalece lo verdadero.
La gente seguirá protegiendo lo amado, construido y festejado, cada vez más, sin sus cadenas.
“El sentido común, la común unidad y común acción, obtiene su fruto en la sabiduría, reflejo de nuestra consciencia, del buen humor”
A pesar de todo, no hay que ser tan duros ni egoístas, porque el engaño, la mentira y la apariencia, tienen sentimientos, aunque también sus días contados.
La muerte de la apariencia es inevitable, y sucede en su transparencia dejando a todos desnudos, convirtiéndose la complejidad en materia prima creativa para enriquecer y dar alegría en la simplicidad de ser humanos.
Nadie puede esconderse ni esconder nada, y nada escapa a la mecánica con la que se programan los trucos. Sin embargo desde niños nos encanta jugar a las escondidas, ser encontrados y encontrar, recreando puertas y llaves en la ilusión.
Es lógico e inevitable inclinarse hacia la belleza, las estructuras perfectas armonizan por sí solas cuando sintonizan con otra en la que resuenan, especialmente en hechos más que palabras.
Mientras la estructura ordenada de un sistema artificial que la simula, nunca es garantía de nada, si el que le da vida no la supera.
“La mano guía al martillo y no el martillo a la mano. Pero si se quiere clavar un clavo con un revólver, hay que tener mucho cuidado, porque el arma no distingue entre amigo o enemigo, por eso, a las armas las carga el diablo”
Si alguien descuidado se adentra en el cuento ajeno, no irá a dónde quiera, sino a dónde está predefinido ir. Y aunque esté confiado en lo que crée, sabe y obedece, es el programador el que los deja sin efecto para instalar una nueva regla. Una vez programado el Alfa y el Omega, las variantes serán anecdóticas y sumarán las estadísticas. El programador creerá ser amo del tiempo, mientras el esclavo, estar en alguna parte de la secuencia.
La conformidad emergerá de máximos falsos con mínimos verdaderos, de constantes mecanizadas en un mar de mecánicas variables que juegan a la incertidumbre. El redil constituido entre el mal mayor y menor, guiará el camino.
“Engañador y engañado; encontrador y encontrado; soñador y soñado; amo y esclavo; pendulan mientras alguien lo vive”
En tal caso, el cuento sólo será contado cuando lo haga suyo y le haya dado un fin, porque la verdad es de todos y no tiene dueño. Y aunque el cuento sea tan sólo un sueño, cuando despierte, podrá sentir que realmente ha amado, visto y escuchado, comprendido.
Una vez en el reencuentro con esa inocencia, antes perdida y adulterada, podrá realmente darse cuenta y saber elegir. Así cae la roca rompiendo la vara, el hechizo.
La carne, al final de cuentas, concilia hasta las posibilidades más extremas y aberrantes con la fragmentación en el olvido y la reproducción en el recuerdo.
“Lo que pasa en Las Vegas, queda en Las Vegas”
La apariencia al Arte, el engaño a los sentidos, la autoridad a la íntima consciencia, mientras la idiotez a su correspondiente museo. Entonces cumpliremos con el gran deseo del idiota emperador, el de quedar inmortalizado siendo un eco, soberano en su incapacidad de amar y de ser amado.
…y así nos despedimos de la estupidez, esclavitud y la tiranía, aunque muchos dirán hasta luego.
Fin