14 April 2026

PRINCIPALES HALLAZGOS

Estereotipos y roles de género

Características asociadas al género

  • La principal característica con la que se asocia tanto a las mujeres como a los hombres es la de ser trabajadoras o trabajadores (49% ellas y 56,7% ellos), seguido de valientes (más ellos) y responsables (más ellas).
  • Los estereotipos de género siguen teniendo un peso importante en el imaginario colectivo y cuando se analiza la mirada que tiene un género sobre el otro las miradas estereotípicas tienden a acentuarse.
    • Las mujeres tienden a definirse como más sensibles, tiernas, atentas, empáticas, comprensivas, cuidadoras, estudiosas, presumidas, coquetas o responsables.
    • Los hombres se definen como más inmaduros, fríos, poco emocionales, agresivos, violentos, individualistas, egoístas, trabajadores, dinámicos, activos, valientes o promiscuos.
  • La visión estereotipada de las mujeres se reduce significativamente a medida que se incrementa la edad. En torno a la masculinidad las personas más jóvenes destacan atributos más positivos, el grupo de 30 a 49 años tiende a posiciones más críticas y a partir de los 50 años se observa cierta ambivalencia.

Estereotipos profesionales asociados al género

  • La mayoría de jóvenes afirman que cualquier ámbito profesional es igual de adecuado para mujeres y para hombres (entre el 40% y el 60%). Sin embargo, sigue habiendo un claro sesgo de género: el sector sanitario se asocia más a las mujeres (28,3% a ellas y 24,1% a ellos) y en el sector educativo no hay diferencias por género relevantes, pero el resto de ámbitos (ciencia, informática, gestión empresarial e ingenierías) se asocian mucho más a los hombres (entre 15 y 40 puntos porcentuales más).
  • La mirada de los hombres al valorar profesiones STEM o vinculadas a la gestión empresarial es mucho más estereotipada que las de las mujeres al considerarlas más adecuadas para ellos (entre 8 y 25 puntos porcentuales más). Atendiendo a grupos de edad, se observa la misma tendencia en menores de 30 años al compararlos con el resto de cohortes.
  • La evolución de los datos entre 2019 y 2025 muestra un retroceso en el cuestionamiento de los estereotipos profesionales de género. Se constata que el porcentaje de jóvenes que afirman que cualquier ámbito es igual de adecuado para cualquier género se ha ido reduciendo paulatinamente.

 

Presiones sociales percibidas

  • Los factores que generan más presión social a las personas jóvenes tienen que ver con el éxito profesional y económico, un 44,2% menciona tener éxito en el trabajo o los estudios y un 37,7% ganar dinero.
    • Las mujeres afirman sentir más presión social que los hombres en la mayoría de factores analizados, especialmente los vinculados a la economía, el trabajo, las relaciones sociales y familiares, no mostrarse vulnerables o mostrarse atractivas (entre 5 y 16 puntos porcentuales más que los hombres).
    • Los factores en los que la presión social experimentada por los hombres es superior a la de las mujeres tienen que ver con la demostración de liderazgo e iniciativa (19,4% ellos y 15% ellas) y con los vínculos sexoafectivos, como ligar o ser bueno en el sexo. Los hombres además superan a las mujeres en la presión percibida para ganar dinero, evidenciando el peso del rol tradicional del varón proveedor.
  • En la comparativa intergeneracional, el porcentaje de personas que afirman no sentir ningún tipo de presión social se incrementa a medida que avanzan los años. Solo un 6,9% de personas menores de 30 años afirma no sentir ningún tipo de presión social mientras que el porcentaje para personas de 30 a 49 años es de 14,1% y para personas de 50 o más años es de 24,5%.

 

Relaciones personales y afectivas

Relaciones de pareja y expectativas

  • La mitad de jóvenes declara tener pareja en la actualidad (53,8%) y sólo un 19,7% dice no haber tenido pareja nunca. El porcentaje de personas con pareja se incrementa a medida que aumenta la edad. Las mujeres jóvenes son más propensas a tener pareja (60,6% tiene pareja en la actualidad frente al 47,2% de hombres). En edades adultas la tendencia se invierte, el porcentaje de hombres con pareja es mayor que el de las mujere
  • La importancia atribuida al emparejamiento es alta, la mitad de jóvenes (50,3%) dice que es muy o bastante importante tener pareja y sólo 1 de cada 10 reconoce que tiene poca o ninguna importancia (11,6%). La importancia atribuida a la pareja también se incrementa con la edad.
  • Los y las jóvenes se decantan mayoritariamente por una modalidad de pareja monógama (7 de cada 10) y algo más las mujeres que los hombres (77,5% ellas y 63,1% ellos). Otros modelos relacionales (pareja no monógama, relaciones puntuales, otros tipos o no tener pareja) son preferidos por menos del 8% de jóvenes. La preferencia por modelos alternativos al de pareja monógama es mayor en menores de 30 años y se reduce con la edad.

Visiones sobre la pareja

  • Existe un amplio consenso entre la población joven sobre la importancia de la comunicación (81,8% de acuerdo), la igualdad (77,4%) y el respeto sobre el espacio individual (72,1%). En los tres casos, el porcentaje de mujeres supera entre 10 y 15 puntos porcentuales al de los hombres.
  • Cerca de la mitad de jóvenes se muestra de acuerdo con postulados ligados al amor romántico y no se observan diferencias significativas por género: tener pareja implica una entrega absoluta a la otra persona (48,4% de acuerdo) y cuando se empieza una relación hay que pensar que es para toda la vida (46,8%).
  • Visiones tradicionales y patriarcales que podrían vincularse a una normalización de la violencia y el control en pareja generan un menor grado de acuerdo: mereces saber dónde está tu pareja en todo momento (31% de acuerdo), los celos son una prueba de amor (22,9%), el amor verdadero lo perdona todo (21,7%), si tienes pareja las amistades no son tan importantes (21,7%) o que es normal mirar el móvil de tu pareja para saber lo que hace (20,9%). En todas estas afirmaciones, el porcentaje de hombres supera al de mujeres en entre 6 y 15 puntos porcentuales.
  • La evolución de los datos muestra un incremento desde 2017 a 2025 del postulado que pone en valor el espacio individual en la pareja (del 59,2% al 72,1%) y también de los postulados que refuerzan la lógica del amor romántico (con incrementos de 20 puntos porcentuales aproximadamente). El apoyo a afirmaciones que normalizan los celos como prueba de amor, el control del móvil de la pareja o la desvalorización de otros vínculos de amistad se ha mantenido relativamente estable.

Hogar, familia e hijos/as

  • La mitad de los y las jóvenes viven en el hogar familiar (52,3%), un 14,5% vive con su pareja y un 9,5% vive con su pareja e hijos o hijas. Sólo 1 de cada 10 jóvenes vive solo o sola. El porcentaje de hombres que viven solos es del 13% frente al 5% de las mujeres y el porcentaje también se incrementa a medida que aumenta la edad.
  • Por lo que respecta a la crianza, el 16,3% de las y los jóvenes tienen hijos o hijas, porcentaje que llega al 28,9% entre los 25 y 29 años. La gran mayoría de jóvenes (58,6%) no tiene pero declara que quiere tener en el futuro, frente al 16,2% que no sabe si querrá y el 8,9% que afirma no querer.
  • Tener o no tener descendencia viene condicionado por aspectos contextuales, tanto personales como sociales y estructurales. La condición principal para poder tener descendencia es tener una buena situación económica (condición principal para el 47,1% de jóvenes), seguido de tener un lugar estable para vivir (40%). Siendo en ambos casos condiciones más mencionadas entre las mujeres que entre los hombres. Otra condición en la que las diferencias de género quedan fuertemente marcadas es ante la importancia de compartir la responsabilidad de la crianza con la pareja (ellas 31%; 13,4 puntos porcentuales más que los chicos).

Roles de género en el hogar

  • La mayor parte de jóvenes declara que en sus hogares las tareas domésticas se reparten por igual entre hombres y mujeres, el 56,2% de jóvenes así lo afirma. No obstante, el 38,5% de jóvenes dice que son principalmente mujeres quienes realizan dicho trabajo en sus hogares frente al 2,3% que afirma que son hombres. En general las mujeres son más conscientes del reparto desigual de las tareas, pero no hay diferencias significativas por franjas de edad.
  • La afirmación de que las mujeres nacen mejor preparadas para la crianza que los hombres genera un mayor porcentaje de acuerdo (38,2%) que de desacuerdo (28,8%). Muestra de que el esencialismo de género sigue presente en el imaginario juvenil.
  • Los roles de la familia tradicional patriarcal del varón proveedor y de las mujeres como encargadas del trabajo doméstico generan un acuerdo del 27,6% y del 22% respectivamente, pero más del 40% se muestra en desacuerdo, por lo que se trata de modelos rechazados por la mayoría.
  • Todos los roles de género tradicionales tienden a estar más presentes en el imaginario colectivo de los hombres que en el de las mujeres (entre 10 y 15 puntos porcentuales más) y, mientras que la idea de las mujeres como mejor preparadas para la crianza está presente en todas las franjas de edad, los roles de la familia patriarcal tienen menos aceptación a medida que se incrementa la edad.

 

Identidades de género y diversidad sexual

Orientación sexual

  • El 82,1% de jóvenes se considera heterosexual (86,3% ellos y 78% ellas), un 3,5% gay o lesbiana, un 7,8% bisexual y un 3% afirma ser de otra orientación sexual.
  • Se observa una mayor diversidad sexual entre las personas más jóvenes, un 5,7% de jóvenes de 15 a 19 años seleccionan la categoría “otra” al describir su orientación sexual, mientras que entre jóvenes de más edad lo señala un 2%. Teniendo en cuenta a la población general, 9 de cada 10 personas se definen como heterosexuales, 8 puntos porcentuales más que el registrado en menores de 30 años (90,3% frente a 82,1%).
  • La serie temporal muestra como el porcentaje de jóvenes que se define como heterosexual se incrementa entre 2023 y 2025 pero sique habiendo más diversidad sexual que la registrada en 2017.

Visiones sobre la identidad y la diversidad sexual

  • La mitad de las personas jóvenes se muestra de acuerdo con que se necesitan leyes y medidas para defender los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ (con un acuerdo del 49%) y también con la afirmación de que las personas del colectivo están discriminadas en nuestra sociedad (48,7% de acuerdo). Menos del 20% está en desacuerdo.
  • La mayoría rechaza posiciones tránsfobas, un 44,4% afirma que una mujer trans es una mujer frente al 24,2% que se muestra en contra. Un 53,2% sigue considerando necesario un informe psicológico o médico favorable para realizar un cambio de sexo.
  • La idea de que la mayoría de personas que afirman formar parte del colectivo LGTBIQ+ lo hacen para seguir una moda presenta una imagen polarizada (31,1% de acuerdo y 32,7% en desacuerdo). No obstante, el 42,6% afirma que las orientaciones sexuales no se eligen.
  • Las diferencias sociodemográficas muestran que las mujeres tienden a adoptar posiciones más progresistas (entre 7 y 20 puntos porcentuales más que los hombres) en las afirmaciones que apoyan la lucha por los derechos del colectivo LGTBIQ+ y ante la realidad de las personas trans. También se observa un incremento en el grado de acuerdo con todas las afirmaciones a medida que se aumenta la edad.
  • Cabe destacar que ante todas las afirmaciones 1 de cada 10 jóvenes aproximadamente afirman no querer o no saber posicionarse, poniendo de relieve el desconocimiento y las dudas que generan postulados ligados a la diversidad sexual.

 

Igualdad de género y feminismo

Igualdad de género

  • La juventud considera que hay una mayor desigualdad en el conjunto de la población que entre los y las jóvenes cuando se pone el foco sobre “grandes desigualdades de género” (un 48,9% entre el conjunto de la población y un 43,4% entre la juventud española).
  • Las mujeres adoptan posiciones significativamente más críticas frente a la desigualdad de género, ya que 6 de cada 10 consideran que estas son grandes (61,4%), frente a poco más de un tercio de los hombres (36,7%).
  • A medida que aumenta la edad, se incrementa el nivel de percepción de la desigualdad, tanto en el conjunto de la población como entre la juventud.
  • Los datos de evolución muestran dos momentos: un incremento en la percepción de las desigualdades como grandes o muy grandes entre 2017 y 2021 y un descenso entre 2021 y 2025.
  • Se identifica una polarización en el imaginario juvenil en torno a la percepción de la desigualdad de género y a la forma en que ésta afecta diferencialmente a hombres y mujeres en situaciones concretas. Solo se ha observado consenso en tres situaciones: “ir solo/a por la calle”, donde hay un consenso claro en que es más desfavorable para las mujeres (43,8%), y “expresar sentimientos o mostrarse vulnerable en público” y “ligar o encontrar pareja”, consideradas mayoritariamente como más desfavorables para los hombres (44,5% y 50,3%, respectivamente).
  • Las mujeres muestran un acuerdo significativamente más alto que los hombres ante el valor de la igualdad como medio para construir una sociedad más justa (72,4% ellas y 59,2% ellos). Por el contrario, los hombres muestran un mayor acuerdo ante la afirmación que cuestiona las políticas de igualdad porque discriminan a los hombres (52,8% ellos y 39,1% ellas).
  • La existencia de la brecha salarial de género, a pesar de ser una realidad estadística, genera respuestas claramente polarizadas. Un 33,9% se muestra de acuerdo con su existencia frente al 29,8% que la niega, junto a un 10,6% que afirma no saber o no querer contestar.

Discriminaciones

  • Se observa que un 17% de las personas jóvenes afirman no haber sentido ningún tipo de discriminación nunca. En contraste, y con independencia de las diferencias sociodemográficas, una amplia mayoría de jóvenes afirma haber experimentado algún tipo de discriminación a lo largo de su trayectoria vital.
  • El aspecto físico se identifica como el principal factor de discriminación (35,5%), seguido del hecho de ser mujer u hombre – con una mayor incidencia entre las mujeres (44,2%) frente a los hombres (25,4%) – y, en tercer lugar, el hecho de ser joven (24,9%), también con mayor presencia entre mujeres (32%) que entre hombres (18%).
  • En relación solo con las discriminaciones vinculadas al género, y tomando como referencia al conjunto de la población joven, la discriminación por razón de ser mujer es la más extendida (23,1 %). No obstante, cuando el punto de referencia es el propio colectivo que experimenta la discriminación, más de la mitad de las personas que se definen como trans o no binarias afirman haber experimentado discriminación por su identidad de género (53,6%).
  • Los datos muestran que las personas jóvenes afirman sufrir discriminación por razón de género, identidad de género u orientación sexual principalmente en el espacio público, en las calles y en el trato con la gente (42,7%). El porcentaje de mujeres que afirma sufrir discriminación en este tipo de contextos prácticamente duplica al de los hombres (52,2% ellas y 28,5% ellos).

Identificación con el feminismo

  • El porcentaje de mujeres que se definen como feministas prácticamente duplica al de hombres feministas (51,3% ellas y 26% ellos), misma distribución se repite con quienes claramente no se autoperciben como feministas (31% ellas y 60,6% ellos). Un significativo 15,5% de personas jóvenes afirman no saber o no querer contestar.
  • Por grupos de edad, se observa un patrón ascendente en la autoidentificación como feminista a medida que aumenta la edad. Mientras que el 25,4% de las personas jóvenes de entre 15 y 19 años se consideran feministas, este porcentaje asciende al 40,1% en el grupo de 20 a 24 años, 47,2% entre 25 y 29 años y 52,2% entre 30 a 39 años.

Visiones sobre el feminismo 

  • En términos generales, se observa una predominancia de una visión positiva del feminismo entre la juventud, con una ligera diferencia en el grado de acuerdo según el género. Las mujeres muestran un mayor apoyo a la idea de que el feminismo debe ser inclusivo y abarcar a toda la sociedad, con un 63,9 % de acuerdo, frente al 59,6 % de los hombres.
  • Aunque predomina una visión positiva, son los hombres los que adquieren posiciones más negativas respecto al feminismo, superando a las mujeres entre 12 y 17 puntos porcentuales en las afirmaciones que implican una visión negativa del movimiento.
  • La evolución de los datos muestra un incremento progresivo del sentir feminista hasta 2021 y un descenso desde entonces, así como un incremento de quienes Ns/Nc, que en 2025 asciende al 15,5%.

Violencias

Experiencias de acoso y violencia

  • Las formas de violencia de carácter sexual o físico no aparecen como habituales entre la población juvenil, 7 de cada 10 jóvenes aseguran no haber experimentado este tipo de violencias en los últimos 6 meses. Sin embargo, casi la mitad declara haber sufrido violencia verbal en alguna de sus formas en los últimos 6 meses (34,9% alguna vez y 13,4% con frecuencia).
  • En términos generales, son las chicas las que más sufren violencia verbal y acoso sexual, mientras son los chicos los más expuestos a violencias físicas. En el caso específico del acoso sexual, las diferencias de género resultan especialmente significativas: el 12,4 % de las chicas afirma sufrirlo de forma frecuente, frente al 3,2 % de los chicos.
  • La evolución de los datos muestra una disminución generalizada en la incidencia de todas las formas de violencia y acoso entre 2023 y 2025. Destaca especialmente el descenso en la proporción de jóvenes que declaran haber sufrido violencia verbal, que se reduce en 10,4 puntos porcentuales.

 

Visiones sobre la violencia de género

  • Existe un consenso generalizado en cuanto a que “la violencia de género es un problema social muy grave”. En contraste, la segunda afirmación que genera mayor nivel de acuerdo – “los hombres están desprotegidos ante las denuncias falsas por violencia de género” – alcanza un 50,8% de adhesión, mientras que menos de 2 de cada 10 jóvenes (18,7%) se posicionan claramente en desacuerdo.
  • Las percepciones sobre la violencia de género muestran importantes diferencias por género, especialmente en dos afirmaciones. El 77,7% de las chicas, frente al 58,1% de los chicos, considera que la violencia de género es un problema social muy grave (una diferencia de 19,6 puntos porcentuales). Asimismo, el 53,9% de las chicas está de acuerdo en que vivimos en una sociedad patriarcal que discrimina y violenta a las mujeres, frente al 33% de los chicos, una diferencia de 20,9 puntos porcentuales.
  • La serie temporal muestra que, de forma significativa, la idea que más ha crecido entre las chicas es la de que, aunque la violencia de género está mal, siempre ha existido y es inevitable. Un incremento entre 2021 y 2025 de 19,8 puntos porcentuales.
  • Dos afirmaciones son las que más han aumentado desde 2023: “los hombres están desprotegidos ante las denuncias falsas por violencia de género” (50,8% de jóvenes está de acuerdo), y “se ha perdido la presunción de inocencia para los hombres” (44,6% jóvenes de acuerdo).

Violencia de género presenciada en el entorno

  • Las situaciones presenciadas de violencia de género más habituales entre jóvenes – aunque no mayoritarias – se concentran principalmente en dos prácticas de control: ver como a una mujer de su entorno social su pareja le ha revisado el móvil (41,8%), y que se hayan enfadado con ella si no responde inmediatamente llamadas o mensajes (38%).
  • Existe una diferencia significativa por género, ya que son claramente las mujeres quienes perciben en mayor medida las situaciones de violencia de género, o al menos quienes declaran en una proporción mucho más alta haberlas presenciado en su entorno cercano. En conjunto, la diferencia media entre mujeres y hombres en todas las situaciones analizadas es de 19,2 puntos porcentuales.
  • Las diferencias por edad son significativas: la población joven es más proclive a identificar situaciones de violencia de género en su entorno. Sólo el 12,9% de jóvenes afirma no haber conocido en su entorno ninguna de estas situaciones, mientras que esta cifra aumenta hasta el 28,6% en el caso de las personas de 30 a 49 años y alcanza el 44,6% en la población de 50 y más años.

Violencia sufrida y ejercida en pareja

  • Las formas de violencia ligadas al control de la pareja y mediadas por el ámbito digital son las más extendidas, tanto entre quienes las han sufrido como entre quienes aseguran haberlas ejercido.
  • Entre estas violencias destacan principalmente revisar el móvil de la pareja (21,9% afirma haberlo sufrido y 20% haberla realizado), y enfadarse cuando no se responde inmediatamente a mensajes o llamadas (24% afirma haberlo sufrido y 17,1% haberla realizado).
  • Son las mujeres quienes experimentan en mayor medida cuatro o más formas de violencia acumuladas. Un 18% de mujeres afirma haber sufrido de cuatro a seis formas de violencia en pareja frente al 11,8% de los hombres y el porcentaje de mujeres que experimentan más de seis formas de violencia casi llega a triplicar al de los hombres (17,4% ellas y 6,7% ellos).
  • La serie temporal muestra un aumento de las violencias sufridas en el seno de la pareja, especialmente aquellas ligadas a conductas de control (revisión de móvil, coartar lazos externos, control de la ubicación…) con incrementos de más de 6 puntos porcentuales en los últimos años. Destacan entre ellas el incremento en personas a las que su pareja les ha revisado el móvil (15,5% en 2019 y 21,9% en 2025), les ha dicho con quién puede y con quién no puede hablar (11,9% en 2019 y 26,1% en 2025) o situaciones de control sobre su ubicación (10,5% en 2019 y 19,2% en 2025).
  • También se observa un incremento general en las violencias que se declara ejercer, especialmente en las violencias de control, de forma similar al incremento de las violencias sufridas. Destacan de la misma forma quienes afirman haber revisado el móvil de sus parejas (13,2% en 2019 al 20% en 2025) y quienes afirman haber controlado dónde estaba su pareja permanentemente (3,7% en 2019 al 10,8% en 2025).

Respuestas y consecuencias de la violencia sufrida en pareja

  • Las líneas de actuación más habituales a raíz de sufrir algún tipo de violencia en pareja son: compartir lo sucedido con un grupo de pares (41,6%), acabar con la relación (41,4%) y confrontar lo sucedido con la pareja (33,7%). Superando en los tres casos el porcentaje de mujeres en 10 puntos porcentuales al de los hombres.
  • Un 16,3% de jóvenes afirma no haber compartido con nadie lo que le ha sucedido, sin que existan variaciones apreciables entre chicos y chicas.
  • Entre los 15-19 años, el porcentaje que afirma no haber hablado con nadie a pesar de haber sufrido alguna forma de violencia en pareja es significativamente menor al del resto de edades: 11,2%, mientras que para el resto se supera el 20%.
  • El motivo más mencionado para no hablar de la violencia sufrida es la vergüenza o incomodidad a la hora de compartir lo sucedido (40,1%), donde las mujeres superan en 20 puntos porcentuales a los hombres (49,7% ellas y 29,4% ellos).
  • Las mujeres tienden a darle más importancia a la violencia sufrida que los hombres, a la vez que parecen sentir más vergüenza y mayor incomodidad a la hora de compartirlo. Los hombres, sin embargo, consideran el acto de compartirlo como algo poco útil, centrándose más en las potenciales consecuencias negativas de contar lo sucedido (culpabilidad, ruptura o más violencia).
  • Únicamente el 12,5% de las personas que han sufrido violencia en pareja afirman que lo sucedido no produjo ningún cambio importante en sus vidas.
  • Las diferencias por género son sustanciales y muestran con claridad como las consecuencias de la violencia en pareja tienden a ser mucho más graves, intensas y duraderas para las mujeres que para los hombres. Impactos principalmente ligados a problemas de salud (44% ellas y 19,6% ellos), sentimientos de culpa o vergüenza (43,7% ellas y 19,2% ellos) y deterioro de la autoestima (35,1% ellas y 20,3% ellos).

Determinantes de la violencia de género                                                     

  • Para el 27,2% la falta de educación es la principal causa de violencia de género, sin prácticamente diferencias entre la opinión de chicas y chicos. El segundo determinante destacado es el consumo de alcohol y otras drogas (24,0%), donde tampoco se ven diferencias destacables por género.
  • Otros aspectos determinantes de la violencia de género son: desigualdad entre hombres y mujeres (20,0%), rupturas sentimentales y otros conflictos de pareja (18,4%), educación en un sistema patriarcal (17,6%), impunidad de los infractores (16,9%), y mujeres que no denuncian (15,4%).
  • Un porcentaje muy minoritario de jóvenes dice que no existe la violencia específica contra las mujeres (5,7%).
  • 1 de cada 10 jóvenes no contesta a esta pregunta, siendo los chicos los que más dudas tienen a la hora de posicionarse.
  • Hay importantes diferencias por género en cuanto a las percepciones sobre los factores que más determinan la perpetración de violencia de género. En la mayor parte de determinantes hay mayor proporción de chicas que consideran que los elementos planteados determinan la violencia contra las mujeres.
  • Hay claras diferencias por edad a la hora de percibir los determinantes de la violencia de género. De forma general, los y las adolescentes (de 15 a 19 años) tienden a no saber o no querer contestar esta pregunta mucho más que el resto, pues casi 2 de cada 10 no contestan (18% frente al 9,0% de 20 a 24 años y 8,3% de 25 a 29 años), y otorgan gran importancia a la falta de educación como factor explicativo de la violencia de género. También es este grupo más joven el que presenta un mayor porcentaje de negacionismo de la violencia de género, aunque con cifras marginales (7,4% frente al 5,0% del resto de jóvenes).
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