El informe Jóvenes entre bebidas energéticas y alcohólicas, publicado por el Centro Reina Sofía de Fad Juventud gracias a la colaboración del Plan Nacional Sobre Drogas (Ministerio de Sanidad del Gobierno de España), se centra en las relaciones juveniles con las bebidas energéticas y las bebidas alcohólicas. Para la realización de la investigación se implementó una encuesta online en la que participaron 1.200 adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años residentes en España. El trabajo de campo se desarrolló en mayo de 2025.
Algunos de los resultados del estudio son:
- El ocio juvenil actual está marcado por lo digital. Las principales actividades de ocio son sobre todo digitales y realizadas en los hogares. Poco peso de actividades vinculadas al alcohol, como salir de fiesta o el botellón. De hecho, la mayoría de jóvenes dice llevar un estilo de vida saludable y cree que tiene un buen estado de salud.
- La juventud cambia su relación con el alcohol: casi 4 de cada 10 han reducido su consumo y 2 de cada 10 han dejado de tomar alcohol.
- Pese a esta tendencia, el alcohol sigue muy presente en la vida de la juventud: 6 de cada 10 jóvenes consumen bebidas alcohólicas con frecuencia u ocasionalmente.
- Alrededor de 1 de cada 3 jóvenes en España afirma no haber experimentado ningún problema derivado del consumo de alcohol. Entre quienes sí los han sufrido, los más habituales son gastar más dinero del previsto, tener problemas de sueño y experimentar tristeza o falta de ánimo.
- Aunque es una pequeña proporción de jóvenes, cada vez hay más personas que no consumen alcohol. Parte reducida que nunca ha probado el alcohol, aunque si sumamos a quienes lo dejaron y a quienes consumen en ocasiones muy especiales, aproximadamente un tercio de jóvenes podría considerarse como no consumidores/as de alcohol. Sin embargo, no tomar alcohol no encaja en el patrón de comportamiento general y la propia cultura juvenil, por lo que quienes no beben sienten presión por hacerlo y sienten estigmatización y la necesidad de justificarse. Aunque se alude de forma generalizada a no consumir alcohol por cuestiones de salud, lo cierto es que hay otros motivos de peso: tener el control, no pasar vergüenza ni arrepentimiento, diversificar ocio… Pese a todo, hay otras alternativas, como “beber mejor”, es decir, consumir menos alcohol y en contextos más controlados.
- El consumo de bebidas energéticas está muy normalizado y es relativamente frecuente. Se consume en gran medida porque gusta el sabor, pero destaca el consumo porque ayuda a mantenerse despierto/a y a estar más activo/a. También son comunes algunos problemas o malestares derivados del consumo de bebidas energéticas, destacando los problemas de sueño, nerviosismo o taquicardias. Estos problemas, junto con algunos riesgos percibidos, conducen a que muchos/as jóvenes reduzcan su consumo o lo dejen. De hecho, los motivos principales para abandonar las bebidas energéticas son sus efectos dañinos para la salud y los problemas de sueño.
- Aunque 3 de cada 4 jóvenes consideran muy dañina la combinación de alcohol y bebidas energéticas, 2 de cada 10 de quienes consumen ambas sustancias reconocen mezclarlas con bastante o mucha frecuencia.
