Con motivo del Día Internacional de la Juventud (12 de agosto) nos planteamos una pregunta necesaria: ¿de qué juventud hablamos cuando hablamos de juventud?
Lo cierto es que bajo una misma generación conviven experiencias muy distintas, atravesadas por factores como el género, la orientación sexual, el lugar donde vives, o la situación socioeconómica. Ignorar esa diversidad significa, muchas veces, dejar fuera del diagnóstico a quienes afrontan mayores desigualdades y, con ello, dificultar la construcción de respuestas realmente eficaces. No es una juventud, son muchas juventudes.
En este contexto, se publica el informe Las relaciones en el colectivo LGTBIQ+. Una mirada a los vínculos sexoafectivos de la juventud LGTBIQ+ desde el Barómetro Juventud y Género 2025, elaborado por el Centro Reina Sofía de Fad Juventud a partir de los datos del Barómetro Juventud y Género 2025.
El estudio analiza cómo influyen la orientación sexual y la identidad de género en la manera en que las personas jóvenes viven sus relaciones afectivas y de pareja, y revela diferencias relevantes respecto a la juventud cisheterosexual.
- Las personas jóvenes LGTBIQ+ se alejan en mayor medida de los mitos del amor romántico. Además, sólo el 35,5% considera muy o bastante importante tener pareja, frente al 52,2% de la juventud cishetero.
- Hay importantes diferencias dentro del propio colectivo: mientras que más de la mitad de las personas bisexuales (52,9%) sitúa la importancia de tener pareja en una posición intermedia, entre las homosexuales casi una de cada cuatro considera que tiene poca o ninguna importancia.
- Las personas LGTIBQ+ no están exentas de experimentar violencia en la pareja: el 32,5% de jóvenes LGTBIQ+ afirma haber sufrido enfados de su pareja por no responder al móvil; el 23,5% ha sufrido insultos o humillaciones y el 22,1% ha visto limitada su relación con amistades, porcentajes entre seis y diez puntos porcentuales superiores a los registrados entre la juventud cisheterosexual.
- La principal diferencia con respecto a la juventud cisheterosexual no está tanto en la proporción de quienes afirman no haber sufrido nunca violencia en la pareja -prácticamente idéntica en ambos grupos, en torno al 29%-, sino en la intensidad con la que esta se manifiesta cuando aparece. Así, casi tres de cada diez (29,2%) declara haber experimentado entre cuatro y nueve formas distintas de violencia en sus relaciones de pareja.
- Prácticamente la totalidad de las personas jóvenes LGTBIQ+ (99,1%) afirma haber sentido algún tipo de presión social a lo largo de su vida, una cifra que, aunque también es muy elevada entre la juventud cishetero, desciende hasta el 92,3%. Sin embargo, esas presiones no son las mismas. Mientras la juventud cisheterosexual declara sentirse más presionada para tener una pareja estable, ligar mucho o tomar la iniciativa a la hora de ligar, las personas jóvenes LGTBIQ+ sienten una mayor presión por cumplir con los estándares de atractivo físico (40,6% frente al 32%).
